viernes, 14 de diciembre de 2007

Las amigas (I)





El rubio más alto y guapo del lugar. Lo saludo pensando que es otra persona, no , no es un truco, ¡los dobles existen!!! Jurado. Me saluda con naturalidad, debe estar acostumbrado a que las mujeres le den dos besos aunque parece un poco descolocado. Me voy pensando ¿y por qué me habla éste ahora con acento italiano si me dijo que era de Alicante? ¿Y por qué, si estuvimos horas charlando... la otra noche ahora se hace el loco? Será porque están sus amigotes. De cualquier forma las miradas se cruzan unas cuantas veces y decido acercarme de nuevo y preguntar directamente:
- Oye ¿qué tal tu viaje?
- Ma ¿cual viaggio? – responde haciendo ese gesto italiano con los dedos juntos hacia arriba que significa desconcierto, incredulidad o asombro infinito. Empiezo de pronto a pensar que no es la misma persona pero las copas me tienen algo lenta. Al fin, tras unas cuantas explicaciones y risas llego a una conclusión: ¡DIOS MIO, NO ES ÉL!
De todos modos, una cosa lleva a la otra y me acaba invitando a una fiesta al día siguiente en no sé dónde, a la que no pienso ir pues definitivamente piensa que estoy algo loca o que soy una descarada ligando con estos trucos. Sin embargo, es muy agradable, interesante y huele muy bien así que la conversación continúa por largo rato hasta que en lo mejor se acerca mi amiga, que no tiene coche porque todos los examinadores de los alrededores han jurado no aprobarla jamás, dicho sea de paso, y me larga diplomáticamente:
- ¡Me quiero ir Ya!
No contenta con eso, se vuelve hacia él y le grita
- ¡PÍDELE YA EL TELÉFONO QUE PARA ALGO EXISTE EL MÓVIL!
No hace falta que explique como la magia del momento se resquebrajó y con un ruido ensordecedor se hizo añicos a nuestros pies mientras ella repetía una y otra vez por si quedaba alguna duda:
- ¡ Nos vamos, nos vamos, nos vaaamooos!!

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